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Apenas la aurora brilla,
ella recorre la orilla
con los mil ojos de Argos.
En un verde palanquin,
que cargan vientos amargos, Yemanyá, llega a la playa
con nardos de su jardin.
Parece echarla de menos
la Virgen de los morenos,
que trae entre sus enaguas
todo el marino bagaje
que oculta bajo sus aguas.
Si hubiese una pata rota
que fuese de una gaviota:
bastón tendrá el gramillero,
hueso de lobo marino,
mañana será escobero.
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Pronto se hará la Llamada
y ella los va imaginando
en la noche del jolgorio!
con ritmo de lonja y duela!
Lo que parece abalorio
seguro arderá en candela...
Tendrán que encender las velas
ydespertar a Velorio
porque la Llamada irá
siguiendo el viejo camino
Con su vistoso plantel
aunque el color de la piel
sea de fósil marino.
Y todas las bailarinas se vistan con caracolas.
Las bravas cuerdas marinas
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pasarán por las esquinas
igual que pasan las olas.
Gracias al ser que se empeña
frente los vientos más fuertes
y el mar que muerden las peñas nace esta hermosa Llamada
que ella creó de la muerte
Oh, Mirta,! que relicario...
Tendrán mil años las duelas?
No habrá tal vez un vestiglo?
Y si no es todo abalorio
Y hay un candombe de siglos?
Tal vez venga San Benito
Del brazo de Juan Velorio!
Que venga con Juan Velorio!
Poema de Jorge Emilio Cardoso
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